Los peligros de la Fotografía
Como aficionado a la fotografía, siempre me sorprendo y me apena cuando veo en las noticias que una persona ha sido arrastrada por el mar, cuando intentaba hacer fotos de un temporal en el mar.
Me sorprendo pensando que cualquier aficionado con un poco de experiencia, sabe que no se puede fiar del mar ya que en cualquier momento un golpe de mar, te puede dar un susto muy grande.
Bueno, pues todo esto viene a raiz de que el 2 de Enero quise empezar el año haciendo lo que mas me gustaba que es viendo amanecer mientras practico la fotografía. La mañana era muy tranquila, despejada y ni siquiera hacía viento, solo frio, mucho frio. Me fijé que en un lateral del lugar que había elegido se había formado un pequeño rompiente, que de vez en cuando, hacía que una ola rompiera y saltara algo de agua. Cualquiera que conozca la costa alicantina sabe que en un día tranquilo, es muy dificil encontrar agua rompiendo con la roca, y mucho menos una que supere el metro de altura.
Bueno, pues allí que voy yo, a conseguir algunas tomas de la costa, mientras que el agua rompe contra las rocas, o mejor dicho se chocan contra las rocas.
En algún sitio, leí alguna vez, que el oleaje tiene un ciclo, que mas o menos se repite por lo tanto, una ola se va a volver a repetir, mientras las condiciones climáticas no cambien, así que tenía controlada la ola mas grande que como he dicho, no superaba la salpicadura mas de un metro.
Curiosamente, momentos antes de la salida del disco solar, el oleaje se calmó (muchas veces me pasa, en esos segundos antes de empezar a salir el sol, todas las olas desaparecen), así que me quedé esperando, cuando a lo lejos, vi una olita, que prometía para inmortalizar el momento...espero, espero, curiosamente la ola crece un poquito, genial, eso me dará una salpicadura mas bonita...espero...espero...de pronto las condiciones cambian, el mar comienza a bajar y a retirarse (joer la sensación que me dió en ese momento fue de bastante acojono), y de golpe la ola se convierte en algo impredecible, por lo que solo me queda que darle al botón de la cámara, hasta el último momento en el cual me giro intentando proteger la misma del agua y dandole la espalda a la ola, que bueno, dentro de todo lo malo, llevo la chaqueta de la moto y es impermeable....
Un golpe de agua en la roca que la hizo temblar, joer juro que me veía dentro del mar, un posterior golpe de agua en la espalda y una lluvia de agua ya que la explosión de la ola, había superado los 5 metros tranquilamente, contado que yo estaba, por lo menos a un metro por encima del nivel del mar, al igual que protegido por una roca que tenía delante, el miedo a ser arrastrado por el agua, fue mas que evidente en ese momento, cosa que prácticamente era imposible, por la situación en la que me había colocado yo.
Solo me queda decir, que el equipo está seco, limpio, y parece que funcionando (menos mal) y que yo, pues dentro de un par de días ya veremos, ya que el agua del 2 de enero, no estaba lo que se dice, precisamente, calentita.





2 comentarios:
El tema de irse a un lugar tranquilo y apartado para trabajar tiene su encanto...y su peligro. A la naturaleza no le puedes ceder ni un metro, algo que recordaré siempre con el tema de la nieve, recuerdo un año en la estación Pirenaica de Spot Esquí que por ser confiado casi no conseguimos salir de allí...cuidado con las torceduras de tobillo, resbalones y demás pequeños incidentes...que cuando uno está completamente solo, son un "marrón".
Ahora, eso sí, menos mal que la fotografía ha salido preciosa, por lo menos valió la pena el riesgo!
Y que lo digas Mr. Freewind, siempre digo que cuando se sale a la naturaleza, sea a hacer senderismo o a hacer fotografía, hay que ir preparado y no confiarse, que luego pasa lo que pasa....
Un saludo.
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